Pruébalos al final del día, con los calcetines que realmente usarás. Camina en superficies duras, sube y baja escaleras, ajusta el cordón o la pala del mocasín. Observa presión en juanetes, flexión en el metatarso y estabilidad del talón. Si duele en tienda, dolerá más en calle; confía en esas señales.
El ancho correcto evita pellizcos y resbalones, mientras un empeine bien contenido da seguridad en el paso. La horma debe abrazar el arco, pero nunca castigarlo. Modelos con hormas generosas favorecen pies anchos, y plantillas finas añaden microajustes. Un zapato cómodo al minuto diez promete jornadas completas sin lamentos innecesarios ni sorpresas.





